lunes, 30 de enero de 2012

Día de la Paz, también desde el deporte.


Hoy, dìa de la Paz, queremos aportar nuestro grano de arena a la Paz y a la Justicia. Os presentamos la historia de Nelson Mandela y su ejemplo de RECONCILIACIÓN en Sudáfrica, a través de la película "Invictus".
Esta película la veremos en clase en el último trimestre, en la UD referida al rugby.

"El deporte tiene el poder de cambiar el mundo. Tiene el poder de inspirar, el poder de unir a la gente de un modo que pocos consiguen" - Nelson Mandela




Antecedentes:
Durante todo el siglo XX existió una gran discriminación racial en sudáfrica impuesta por los colonizadores holandeses, pero fue en 1950 cuando el "Apartheid" se "legalizó" por una ley que reservaba ciertos distritos en las ciudades donde sólo podían ser propietarios los blancos, forzando a los no blancos a emigrar a otros lugares. Las leyes establecieron zonas segregadas tales como playas, autobuses, hospitales, escuelas y hasta bancos en los parques públicos. De esta manera durante bastantes años 4 millones de blancos sometieron a 25 millones de negros.
 En 1990 con el fin del Apartheid salió de la carcel y en 1994 fue proclamado presidente de la Republica Sudafricana. Tan solo un año más tarde se disputó el Mundial de Rugby gracias al desbloqueo

internacional, el deporte de los blancos que hasta hace poco estaba prohibido para los negros. A medida que la selección africana iba avanzando en el campeonato el seguimiento era mayor, especialmente por la población negra que nunca quisieron saber nada de este deporte al ser el símbolo de la opresión blanca, sobre todo al llegar a la final con la todo poderosa e invatible Nueva Zelanda, parecía imposible ganarles, pero por primera vez Sudafrica tenía un país completo apoyandoles.
 La mañana de la final Nelson Mandela decidió llamar al presidente de la federación para que le trajera una camiseta de los Springboks, de color verde, el color de la opresión blanca. Y que esa camiseta llevara el número 6, el de François Pienaar, el capitán.

Una hora antes del partido, Mandela llegó al estadio. La tensión era descomunal en todo el país. En Soweto los bares estaban repletos de negros a los que antes nunca interesó el rugby (durante los tiempos del apartheid, Soweto fue construida con el fin de alojar a los africanos negros que hasta entonces vivían en áreas designadas por el gobierno para los blancos). Y llegó la hora de los himnos, Mandela debía bajar a saludar a los jugadores, se puso la camiseta de Pienaar y con ella saludó uno por uno a los jugadores, lo que produjo un silencio absoluto, unos segundos para la historia. Hasta que estalló un clamor: 72.000 personas rompieron a gritar: “¡Nelson, Nelson!”. El noventa y cinco por ciento blancos. Fue uno de los momentos más gloriosos del siglo XX.

“En ese momento nos dimos cuenta que había un país entero detrás nuestro, y que este hombre tuviera puesta la camiseta de los Springbok era un signo, no sólo para nosotros, sino también para toda Sudáfrica, que tenemos que unirnos, y tenemos que unirnos hoy”,
comentó el medio melé Joost van der Westhuizen.

Podéis ver el artículo original en :
http://instinto-deportivo.blogspot.com/2009/06/mandela-y-el-deporte-historia-de-la.html

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